martes, 17 de febrero de 2009

Tú.

Tú,
Pálido canto de la noche sombría
Dulce olor a azafrán y musgo
Ave que abre a su vuelo sus alas
Para embarcarse a un viaje instintivo
De donde tus cabellos como ramas
Se entrelazan a los míos.

Tú,
Que brotas en mí un río de color puro
Donde las generaciones se confunden al llegar
Y vomitas hijos tras hijos a la hora de tus gemidos
Seduciendo mi cuerpo mudo ya por tanto grito,
Por tantas palabras que escurren por mis piernas
Y las moja tu lengua,

Tú,
Que desapareces a la hora adecuada
Para dejar tu recuerdo recostado en mi espalda
Y penetrar un poco más al oscuro cuarto en que te vienes
En que vas y te vienes y juegas con mis labios
Como si estos se pegaran a tus dedos
Macizos y sedientos de su jugo.

Tú,
Ángel,
Tú,
Que abres tus hojas y escribes en mí tus historias,
Las mías,
Permíteme guardarte en mis recuerdos.

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