Mientras que la noche nos murmura distancias,
Nos aplaude ausencias,
Nos disfraza momentos
Apagados, encendidos, encandilados
Estemos en contacto mientras más lejos pasan las horas
De tocarnos nuestras manos,
Por que el sudor nos desbarata y
Nos condena a mantenernos secos, incomparables,
Manoseemos cada lágrima del recuerdo
Cada ventana empapada en ayeres
Cada uña mordida por pensarte, por pensarme
Esta preocupación de no apareces, que sientes.
Rompe con el cielo y báñame de estrellas,
De condiciones apresuradas
Escríbeme tu historia para leerte cada mañana
Cuando aparezcan tus palabras en mi almohada,
Huérfanas de ti
Que te marchas
Huérfanas incansablemente
Como zurrapas que se comen los ratones a escondidas
Somos amantes que desaparecen
Que huyen de los sonidos
Que se desatan al teléfono
De la mano que se vuelve cada vez más rígida, para sostenerlo.
Huimos de este encuentro que nos alcanza con cantaros rotos
Estruendosos, acompasados,
Huimos de los escasos
De los abundantes
De los días
Que nos gritan unos adioses más hasta pronto que nunca
De las palabras encubiertas
Que dicen más de lo que se escucha,
Que dicen todo y dicen nada.

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